Espero que hayáis tenido un buen finde!
Hoy voy a hablar (por sugerencia de María Pérez Sánchez) de un grupo relativamente nuevo que a mí, personalmente, me apasiona: The Agonist.
The Agonist es un grupo de Death Melódico (por mucho que diga la Wikipedia, no lo considero Deathcore para nada) proveniente de Montreal, Québec, de donde salen algunas de las bandas de metal más únicas y ligadas, en una pequeña proporción, al progresivo, como Cryptopsy, Kataklysm o Into Eternity.
The Agonist se caracteriza por beber un poco del estilo Burtoniano, aunque algo más en su imagen y diseños que en su música, y más en el último disco que en el primero.
Como siempre que hablo de un grupo entero, me gustaría ir por partes:
En primer lugar, la batería. Simon McKay es un batería más que notable, es sobradamente capaz de soportar los continuos cambios de ritmo de la banda, y no se excede en la tralla pero tampoco suena excesivamente relajado. En mi opinión, una de las cosas buenas que tiene es precisamente eso: sabe moderarse y dar cerca, pulir cera al mismo tiempo. Su manejo del bombo es impecable, suele usar doble bombo a saco en el primer disco, pero se nota la mejora de cara al segundo, en el que se percibe un groove más variado.
El bajo. En este grupo el bajo juega un papel fundamental, dado que Chris Kells es un gran bajista y se hace notar: usa slap, tapping y asciende y desciende por el mástil como Pedro por su casa. Además, se encarga de los coros guturales que acompañan a Alissa.
Las guitarras de este grupo son de una calidad sobresaliente: aunque no se coman la cabeza demasiado con las partes más rítmicas y los estribillos, los solos y los fills que mete Danny son buenísimos; el sweep del inicio de "Business Suits and Combat Boots", sin ir más lejos. Cabe destacar el hecho de que sólo Danny Marino está acreditado como guitarrista oficial, a pesar de que tienen otro guitarra más para los directos, Pascal Jobin.
Y ahora, la parte por la que a todos nos llamó la atención The Agonist en su día: la voz. O mejor dicho, quién se encarga de ella.
La exhuberante Alissa White-Gluz es una de las pocas (aunque haberlas, haylas) vocalistas que combinan con tanta facilidad una voz limpia de una calidad tan clara, con una voz gutural que hace que te cagues encima. Una de sus mejores bazas es el directo: su voz es idéntica en directo que en estudio (por lo menos, dentro de lo que he tenido la oportunidad de presenciar).
Además, y aunque esto no sea tan importante (o sí) ha salido 2 veces en la revista de rock y heavy metal "Revolver" debido a sus... dotes.
En conclusión, un grupo que apunta maneras y que ya ha tocado en medio mundo, aunque yo aún conservo la esperanza de verlos en Valencia o cerca (iluso de mí). Además, y que quede como detalle, le tengo un cariño especial a este grupo, porque cuando viajé a Italia, pasé largas horas de avión a bus, de bus a tren y de tren a bus escuchando el "Lullabies For The Dormant Mind", y ahora cada vez que lo escucho me vienen a la mente sus paisajes y, sobre todo, la bellísima Venecia.
Sed felices y seguid dándome ideas, María lo ha hecho y no la he mordido ni nada ;)
Un abrazo!!!